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Te sigo extrañando, te sigo queriendo.
Sigo necesitando tu voz, tus ojos, tu risa.
Sigo necesitandote tanto!
Tanto que me duele que ya no me necesites.
Tanto que me mata que no estés, que ni siquiera me hables.
Y hoy me miro, y veo mi patetismo. Y me arrepiento de tantas cosas.
Pero nunca de quererte como te quiero.
Ojalá vuelvas algún día a mis brazos, y yo a los tuyos.
Aunque eso no suceda, que seas muy feliz.


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